TIROS AL MARCO

TRANQUILOS – Seguramente los mismos “amargados” de siempre –algunos de ellos con micrófono- le tirarán hoy con todo al León después de la derrota de ayer. Sin embargo, este tropiezo deberá ser tomado simple y sencillamente como lo que es: el reflejo de un equipo que no tuvo tiempo de armarse ni de prepararse, que tiene ciertas limitantes, y al que se le terminó la buena racha en la que había entrado. No es justificación, tan sólo es tratar de analizar objetivamente lo que pasa en torno al equipo verdiblanco. Ayer al León le faltó mayor capacidad, menospreció al rival, y terminó fundido en el terreno de juego por el excesivo calor. No hay que hacer tanto escándalo por una derrota, en un torneo al que aún le quedan muchos partidos.

¡PLOP! – Lo que sí parece una maldición dentro del cuadro esmeralda, es lo referente al extranjero llegado de “último minuto” en cada temporada. Como ya es una tradición en los torneos recientes, al León han llegado “refuerzos” foráneos que en nada contribuyen con el equipo, y que terminan convirtiéndose en “turistas” con sueldo -¿se acuerdan de Nadín Díaz?-. Ayer, el brasileño Josías Cardozo tuvo poco más de 20 minutos para justificar su contratación con el equipo verdiblanco, y aún seguimos esperándolo, porque sólo toco 3 balones. Se entiende que ha tenido poca actividad, y que ayer el partido era complicado, pero para causar esas penas, mejor sería meter a un chavo de la Segunda División. Por lo menos el chamaco ayudaría con la cuestión de los minutos de la regla de menores.
DOS POR UNO -En donde ya se empiezan a poner nerviosos es en Aguascalientes. La directiva necaxista ya no sabe como enmendar el rumbo de la nave rojiblanca, y decidió contratar a Aníbal “El Maño” Ruiz, pero no como entrenador, sino como vicepresidente deportivo. Está más que claro que pretenden poner a alguien detrás de Raúl Arias que le “aclare” las ideas en estos momentos de apremio, y están confiando en la basta experiencia del paraguayo. Vamos a ver si con dos técnicos defensivos, en lugar de uno solo, los otrora “electricistas” comienzan a caminar.

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