Por Luis Miguel Guerrero
El arranque de torneo para La Fiera no podía ser peor. Sin puntos sumados aún y evidenciando la mala planeación de su directiva y cuerpo técnico, el León cayó en Tijuana por la mínima diferencia, incapaz de darle la suficiente pelea a unos Xolos que, haciendo muy poco, se quedaron con los tres puntos.
El mal verdiblanco sigue siendo el mismo de las últimas temporadas: un mediocampo que produce muy poco al frente y una delantera inexistente. Gandolfi insiste en emplear una doble contención con un Iván Rodríguez que pasa por un mal momento —el llamado “Jefecito” ha cometido dos penales en dos partidos— y un Rodrigo Echeverría que sigue sin aportar lo que de un seleccionado nacional se espera.
En esa misma zona, Jordi Cortizo y Daniel Arcila intentan generar futbol hacia el frente, pero todo queda en esfuerzos improductivos que ni Díaz de León ni Alvarado pueden aprovechar. Sin un hombre de peso en el medio campo y con la ausencia del suspendido Diber Cambindo, el actual León es un felino sin dientes, incapaz de inquietar a la defensiva rival.
La zaga esmeralda es de contrastes. Por un lado, el debut de Johan Romaña en la central resultó esperanzador. El colombiano, exdefensa de San Lorenzo de Almagro, tiene presencia física, sabe sumarse al frente —estuvo a punto de hacer un gol de cabeza en el segundo tiempo— y pudiera ser el líder que el equipo leonés espera. Su aparición parece haberle dado tranquilidad a su compatriota Juan Guevara, quien a diferencia del debut ante Atlas lució ligeramente más seguro, aunque por momentos pierde su zona por subir a atacar y, desafortunadamente, comete la mano en el riguroso penal marcado por el gris árbitro Vizcarra. Por otra parte, las laterales leonesas son un chiste. Salvador Reyes, cuyo aporte por izquierda fue nuevamente nulo al frente, pasó complicaciones en su duelo con Ramiro Árciga; mientras que en el costado derecho, ni Colula ni Moreno —quien ingresó en el segundo tiempo— muestran solidez ni constancia.
Mención en la parte negativa merece el silbante Joaquín Vizcarra, quien se mostró tendencioso en favor de los locales y cuyo grave pecado fue no haberle siquiera mostrado el cartón preventivo al defensa Jackson Poroso en su fortísima e imprudente entrada sobre el “Plátano” Alvarado, quien tuvo que salir del encuentro con una aparatosa lesión en la cabeza.
Los Xolos, sin ser un equipo espectacular ni avasallador, hicieron apenas lo suficiente para ganar el duelo. Y dicha hazaña, ante un rival tan endeble como el León, no es tan complicada. Bastó que el técnico Abreu ordenara el ingreso de Gilberto Mora al arranque del segundo tiempo para que, en un par de jugadas, el “joven maravilla” del futbol mexicano definiera el rumbo del partido. Y todo ante la complacencia de un mediocampo leonés que le consintió y le dejó hacer y deshacer, sin hacerse sentir desde un principio para bajarle los humos al chamaco.
Fue lo hecho por Mora, y le paramos de contar. No hubo respuesta de un cuadro esmeralda endeble y mal conformado, que acusa en estos dos primeros partidos los errores de su directiva, y en el que su guardameta, Óscar García, sigue siendo de lo poco rescatable.
El panorama luce negro para un cuadro leonés que no muestra pies ni cabeza en la cancha, con un vestidor urgido de liderazgo, una banca muy pobre, y un cuerpo técnico que parece quedarse sin respuestas demasiado pronto en el torneo. De no corregir el rumbo de inmediato, esta campaña amenaza con convertirse en un auténtico calvario para la afición esmeralda.
X: @luismideportes
