La buena racha de La Fiera no alcanzó


Por Luis Miguel Guerrero

Toluca paró en seco las aspiraciones de un León que llegó a Houston cargando con la ilusión generada durante un extraordinario mes de agosto, pero que terminó encontrándose con una realidad muy distinta. La Fiera cayó 2-0 ante los Diablos y se quedó en el camino rumbo a la final de la Leagues Cup.

El encuentro resultó parejo y cerrado durante buena parte del primer tiempo. León intentó jugarle de tú a tú al conjunto escarlata, aunque desde la alineación quedó claro que Javier Gandolfi apostaba primero por mantener el orden. La inclusión de Brian Colula por el costado derecho sorprendió, pero también dejó ver la intención de cerrar espacios y buscar mediante el contragolpe alguna oportunidad para lastimar al rival mexiquense.

El problema fue que el mediocampo volvió a ser improductivo. Ni Fernando Beltrán, ni Jordi Cortizo, ni Rodrigo Echeverría consiguieron trascender o aportar algo significativo hacia el frente. Arcila, de vuelta a sus funciones anteriores, abusa de la individualista en las escasas aproximaciones a la meta rival. Sin generación, Diber Cambindo terminó aislado y prácticamente sin oportunidades ante la portería escarlata. Mucho esfuerzo, demasiado recorrido, pero muy pocas ideas cuando había que construir.

Óscar García había respondido con un par de buenas intervenciones, pero cometió un error que terminó pesando. El arquero salió a despejar de puños y dejó el balón justo por el centro, fuera del área, facilitando la acción que terminó con el primer tanto del Toluca, anotado por Pereira. Una equivocación costosa en un partido tan cerrado y en el que regalar una oportunidad podía cambiar por completo la historia.

Gandolfi buscó modificar el panorama para la segunda mitad con los ingresos de Ismael Díaz y Alfonso Alvarado. Los Verdes adelantaron líneas, mostraron mayor agresividad y por momentos tuvieron más tiempo la pelota, aunque la posesión terminó sirviendo de muy poco. León siguió siendo predecible, con escasas aproximaciones y prácticamente sin inquietar con verdadero peligro la meta rival.

Entonces apareció Federico Viñas. El uruguayo aplicó la inevitable ley del ex después de un terrible descuido en la salida esmeralda y puso el 2-0 que prácticamente sentenció la eliminatoria. León había logrado competir durante buena parte del encuentro, pero sus propios errores terminaron facilitándole el trabajo a un Toluca que supo aprovecharlos.

Y cuando desde la banca tampoco se transmite tranquilidad, difícilmente puede esperarse serenidad dentro del campo. Gandolfi fue el primer amonestado del encuentro y posteriormente los jugadores comenzaron a perder la cabeza. Romaña terminó expulsado por el quisquilloso silbante hondureño y, con diez hombres y la desesperación apoderándose de los verdiblancos, cualquier posibilidad de reacción terminó por desaparecer.

La racha de agosto devolvió ilusión y demostró que este León puede competir mucho mejor de lo que se pensaba después de las primeras jornadas. Sin embargo, cuando llegó el momento de dar el paso definitivo, aparecieron nuevamente algunas de sus limitaciones: poca generación ofensiva, errores puntuales y una preocupante incapacidad para manejar la adversidad.

Ahora habrá que darle vuelta a la página rápidamente. América aparece como la última oportunidad para conseguir el boleto a la Concachampions. Un premio de consolación que, después de haber estado tan cerca de disputar una final, sabe a muy poco.

Sobre todo en estos tiempos de vacas flacas en tierras leonesas.

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La Fiera dosificó ante el Potro y pagó el precio

Por Luis Miguel Guerrero

Viendo cortada su seguidilla de triunfos, los Verdes sumaron un punto ante el Atlante, aunque esta vez el funcionamiento estuvo lejos de sus mejores versiones.

La Fiera igualó ante los azulgranas en su visita al “Azteca con nombre de banco”, en un encuentro complicado por la lluvia, las condiciones de la cancha y las modificaciones que Javier Gandolfi realizó pensando en la semifinal de la Leagues Cup frente al Toluca. La apuesta fue administrar esfuerzos y, aunque estuvo cerca de llevarse los tres puntos, terminó conformándose con un empate que, por lo sucedido en el terreno de juego, parece justo.

Las ausencias pesaron. Sin Jhohan Romaña, la defensa perdió parte de la seguridad mostrada en jornadas anteriores. Guevara y Bellón tuvieron dificultades al inicio para contener los avances atlantistas y esa falta de coordinación permitió que los locales estuvieran muy cerca de abrir el marcador durante la primera mitad, incluyendo dos remates que terminaron estrellándose en uno de los postes del marco de Óscar García.

Con el paso de los minutos, ambos centrales mejoraron su entendimiento. Bellón, señalado por algunos en el gol del empate, cumplió con una actuación aceptable y resulta excesivo responsabilizarlo completamente de la anotación, pues difícilmente puede exigirse a un defensa central abandonar su zona para presionar afuera del área. El problema estuvo más en el espacio concedido y en la poca reacción colectiva ante la jugada.

De medio campo hacia adelante hubo muy poca producción durante los primeros 45 minutos. Cambindo recibió escasos balones en condiciones favorables, mientras que Ismael Díaz se mostró desconectado por el sector izquierdo. El panameño evitó constantemente el enfrentamiento individual, prácticamente no buscó el regate y lució precipitado cuando tuvo la pelota.

También se extrañó a Iván Rodríguez. Ante la ausencia del llamado “Jefecito”, Rodrigo Echeverría intentó asumir el liderazgo de la media cancha, aunque el chileno continúa sin tener el peso que se espera de él. El joven Lara fue voluntarioso y participativo, además de aportar minutos para la regla de menores, mientras que Fernando Beltrán fue de lo más rescatable en esa zona, intentando convertirse en el punto de equilibrio y darle sentido a los pocos contragolpes esmeraldas pese a las dificultades provocadas por el terreno mojado.

El panorama cambió en el complemento. Los ingresos de Jordi Cortizo, Alfonso Alvarado y Daniel Arcila le dieron otra dinámica al ataque y permitieron que el León comenzara a controlar las acciones. La mejoría encontró recompensa al minuto 80, cuando el “Plátano” convirtió desde los once pasos y parecía encaminar una victoria que, por cómo había comenzado el encuentro, habría sido un premio demasiado generoso.

Pero faltaba el último golpe. Cuando los tres puntos parecían asegurados, Martín Sarrafiore encontró espacio y sacó un golazo para decretar el 1-1 definitivo. Un descuido que terminó costando caro y que confirmó un reparto de puntos bastante acorde con lo sucedido durante un partido ríspido, cerrado y condicionado por la lluvia.

León administró jugadores y esfuerzos pensando en un compromiso mucho más importante. Gandolfi sacrificó parte del funcionamiento para llegar con mayores opciones a la semifinal de la Leagues Cup del próximo miércoles frente al Toluca.

Ojalá la apuesta haya valido la pena.

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