“Sin brillar, pero con premio”

Por Luis Miguel Guerrero

No jugó bien, sufrió de más y hasta contó con una buena dosis de fortuna, pero León cumplió.

La Fiera derrotó 1-0 al América este domingo, consiguió el tercer lugar de la Leagues Cup y, más importante todavía, aseguró su boleto a la próxima Concacaf Champions Cup. Un premio de consolación que quizá sepa a poco después de quedarse a un paso de disputar la final, pero que termina rescatando una participación internacional que hace algunas semanas pocos imaginaban.

Los Verdes parecen haberse gastado su frasco de buen futbol ante Miami. Porque ni frente al Toluca ni ahora contra las Águilas apareció aquella versión dinámica, ordenada y atrevida que permitió al equipo de Javier Gandolfi encadenar victorias durante agosto. Esta vez alcanzó con el esfuerzo colectivo, algo de fortuna y aprovechar el error del rival en el momento indicado.

Desde el inicio, León buscó tener la pelota y por momentos consiguió instalarse en territorio americanista. El problema apareció nuevamente cuando había que transformar la posesión en peligro. Sus hombres de ataque llegaron hasta las inmediaciones del área, pero casi siempre hicieron una jugada de más, fallaron en el último toque o simplemente carecieron de decisión para probar sobre la portería contraria.

El mediocampo fue prácticamente una calca de lo mostrado ante Toluca. Poca generación, escasa profundidad y Diber Cambindo demasiado solo al frente. A eso se agregó la ausencia de Jhohan Romaña en la central, la cual se nota. El cuadro bajo pasó varios apuros ante un América alternativo que tampoco ofreció demasiado, pero que encontró facilidades suficientes para inquietar en más de una ocasión.

Durante los primeros 45 minutos, La Fiera terminó cediendo paulatinamente la iniciativa. Algunos errores en la salida y la incapacidad para generar peligro hicieron que el encuentro se volviera incómodo para un conjunto esmeralda que estaba obligado a ganar. América no tenía nada que perder; León, en cambio, se jugaba el boleto internacional.

Para el complemento, los Verdes intentaron recuperar el protagonismo. Hubo mayor intención que claridad y nuevamente sobraron toques cuando se requería resolver con rapidez. Esta vez, sin embargo, Gandolfi acertó con las modificaciones y consiguió darle algo más de dinamismo a un ataque que necesitaba urgentemente encontrar espacios.

Y cuando parecía que el partido se encaminaba a un cierre todavía más complicado, apareció Cambindo.

El colombiano, tantas veces aislado y obligado a luchar prácticamente solo contra los centrales rivales, aprovechó el servicio de Daniel Arcila y la pésima salida de Fernando Tapia para mandar de cabeza la pelota a una portería desguarnecida. América había perdonado sus oportunidades; León no hizo lo mismo.

El resultado termina siendo mucho mejor que el funcionamiento. La Fiera se marcha de la Leagues Cup con un tercer lugar y, sobre todo, con el boleto a la “Concachampions”, algo que indudablemente debe valorarse considerando las dudas que rodeaban al equipo hace apenas unas semanas.

Pero tampoco hay que engañarse. El buen futbol que permitió al León cambiar radicalmente su rostro durante agosto ha desaparecido en sus últimos encuentros. Gandolfi tendrá que encontrarlo nuevamente porque ahora toca regresar a la realidad de la Liga MX.

Y la visita a los Pumas en Ciudad Universitaria será una excelente oportunidad para saber si este equipo todavía conserva aquella versión que comenzó a ilusionar a su afición.

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La buena racha de La Fiera no alcanzó


Por Luis Miguel Guerrero

Toluca paró en seco las aspiraciones de un León que llegó a Houston cargando con la ilusión generada durante un extraordinario mes de agosto, pero que terminó encontrándose con una realidad muy distinta. La Fiera cayó 2-0 ante los Diablos y se quedó en el camino rumbo a la final de la Leagues Cup.

El encuentro resultó parejo y cerrado durante buena parte del primer tiempo. León intentó jugarle de tú a tú al conjunto escarlata, aunque desde la alineación quedó claro que Javier Gandolfi apostaba primero por mantener el orden. La inclusión de Brian Colula por el costado derecho sorprendió, pero también dejó ver la intención de cerrar espacios y buscar mediante el contragolpe alguna oportunidad para lastimar al rival mexiquense.

El problema fue que el mediocampo volvió a ser improductivo. Ni Fernando Beltrán, ni Jordi Cortizo, ni Rodrigo Echeverría consiguieron trascender o aportar algo significativo hacia el frente. Arcila, de vuelta a sus funciones anteriores, abusa de la individualista en las escasas aproximaciones a la meta rival. Sin generación, Diber Cambindo terminó aislado y prácticamente sin oportunidades ante la portería escarlata. Mucho esfuerzo, demasiado recorrido, pero muy pocas ideas cuando había que construir.

Óscar García había respondido con un par de buenas intervenciones, pero cometió un error que terminó pesando. El arquero salió a despejar de puños y dejó el balón justo por el centro, fuera del área, facilitando la acción que terminó con el primer tanto del Toluca, anotado por Pereira. Una equivocación costosa en un partido tan cerrado y en el que regalar una oportunidad podía cambiar por completo la historia.

Gandolfi buscó modificar el panorama para la segunda mitad con los ingresos de Ismael Díaz y Alfonso Alvarado. Los Verdes adelantaron líneas, mostraron mayor agresividad y por momentos tuvieron más tiempo la pelota, aunque la posesión terminó sirviendo de muy poco. León siguió siendo predecible, con escasas aproximaciones y prácticamente sin inquietar con verdadero peligro la meta rival.

Entonces apareció Federico Viñas. El uruguayo aplicó la inevitable ley del ex después de un terrible descuido en la salida esmeralda y puso el 2-0 que prácticamente sentenció la eliminatoria. León había logrado competir durante buena parte del encuentro, pero sus propios errores terminaron facilitándole el trabajo a un Toluca que supo aprovecharlos.

Y cuando desde la banca tampoco se transmite tranquilidad, difícilmente puede esperarse serenidad dentro del campo. Gandolfi fue el primer amonestado del encuentro y posteriormente los jugadores comenzaron a perder la cabeza. Romaña terminó expulsado por el quisquilloso silbante hondureño y, con diez hombres y la desesperación apoderándose de los verdiblancos, cualquier posibilidad de reacción terminó por desaparecer.

La racha de agosto devolvió ilusión y demostró que este León puede competir mucho mejor de lo que se pensaba después de las primeras jornadas. Sin embargo, cuando llegó el momento de dar el paso definitivo, aparecieron nuevamente algunas de sus limitaciones: poca generación ofensiva, errores puntuales y una preocupante incapacidad para manejar la adversidad.

Ahora habrá que darle vuelta a la página rápidamente. América aparece como la última oportunidad para conseguir el boleto a la Concachampions. Un premio de consolación que, después de haber estado tan cerca de disputar una final, sabe a muy poco.

Sobre todo en estos tiempos de vacas flacas en tierras leonesas.

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