Quién lo iba a decir: La Fiera es otra en agosto

Por Luis Miguel Guerrero

Después de un arranque de torneo que invitaba al pesimismo, con dos primeras jornadas que dejaron más dudas que certezas, el León parece -al menos por ahora – haber encontrado el camino. Y lo que hace unas semanas parecía impensable, hoy ya es una realidad: La Fiera ligó su quinta victoria en agosto tras vencer 1-2 al Necaxa este lunes en el Victoria, en un partido que volvió a poner sobre la mesa algo que parecía perdido: la confianza.

Porque, para sorpresa de muchos, este León tiene otra cara. El triunfo ante los Rayos no fue sencillo. De hecho, la segunda mitad estuvo marcada por el dramatismo después de la expulsión de Rodrigo Echeverría, pero el equipo de Gandolfi supo sobreponerse a la adversidad y, cuando parecía que Necaxa tenía todo a su favor, apareció Juanpi Domínguez para devolverle la ventaja a los esmeraldas.

La Fiera fue de menos a más en el encuentro. Resistiendo el agobio necaxista de los primeros minutos, poco a poco comenzó a tomar el control del partido, hasta convertirse en el equipo que manejaba las acciones y encontraba mejores espacios frente a la portería rival. 

El gol de Daniel Arcila, al minuto 27, llegó después de un error del arquero Luis Jiménez, pero también fue consecuencia de la presión y de la insistencia de un León que comenzaba a sentirse cómodo sobre la cancha. El colombiano se está convirtiendo, partido a partido, en la figura de este equipo. Jugando con mayor libertad en la zona ofensiva, sin estar atado a una posición demasiado rígida, ha encontrado los espacios que necesita para convertirse en un jugador determinante. Su anotación ante Necaxa no fue una casualidad: Arcila atraviesa un momento extraordinario y hoy es, sin duda, uno de los grandes responsables de esta inesperada reacción leonesa.

Pero cuando la cosa mejor pintaba para los Verdes, llegó la expulsión de Echeverría en una jugada intrascendente. El VAR cambió el escenario y dejó al León con diez hombres en el mejor momento del partido. Necaxa aprovechó la superioridad numérica y apenas cinco minutos después encontró el empate por conducto de Matías Espíndola. Y parecía que el partido comenzaba a inclinarse definitivamente hacia los locales.

Hace algunas semanas, un golpe de este tipo probablemente habría terminado por desmoronar al equipo leonés. Pero esta vez ocurrió lo contrario. La Fiera respondió apenas siete minutos después, Domínguez sacó un disparo de larga distancia que terminó en las redes para recuperar una ventaja parecía impensable.

La defensa leonesa ha mostrado una mayor solidez con la presencia de Romaña y Guevara, quienes poco a poco han comenzado a darle mayor seguridad a la zaga. Sin embargo, todavía hay detalles que corregir. En el gol de Necaxa, por ejemplo, Guevara perdió la marca y permitió que Espíndola apareciera con demasiada libertad. De igual manera, las laterales siguen siendo una asignatura pendiente. Ni Moreno ni Vegas han conseguido todavía actuaciones completamente redondas. Hay momentos en los que aportan y cumplen con su función, pero también aparecen desconcentraciones y espacios que un rival de mayor jerarquía podría aprovechar. Si León pretende mantener esta racha y competir en los partidos importantes que vienen, necesitará corregir esos detalles.

Cinco victorias en agosto (dos en liga y tres en Estados Unidos) después de las dudas iniciales no pueden ser producto de la casualidad. La participación en la Leagues Cup parece haber servido para cambiar algunos detalles, ajustar piezas y, sobre todo, recuperar la confianza de un plantel que parecía condenado a otra temporada de sufrimiento.

El León sigue siendo, hay que decirlo, un equipo limitado. Sigue luciendo como un cuadro que no fue reforzado como muchos esperaban y que, en el papel, difícilmente aparece entre los candidatos para pelear por los primeros lugares. Pero el futbol no siempre entiende de presupuestos, nombres o pronósticos. A veces también entiende de confianza. Y esa confianza hoy parece haber regresado al plantel verdiblanco.

El próximo viernes llegará una prueba mucho más exigente ante Monterrey. Será una oportunidad para comprobar hasta dónde puede llegar esta reacción y si lo sucedido en las últimas semanas es solamente una buena racha o el comienzo de algo más importante. Porque si La Fiera consigue otro buen resultado ante Rayados, viajará a Estados Unidos para enfrentar al Real Salt Lake con el ánimo por las nubes.

Y entonces sí, quizá haya que comenzar a mirar al León con otros ojos. Hoy, después de cinco victorias consecutivas, tampoco sería prudente seguir pensando que este es el mismo equipo que comenzó el torneo.

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Sin brillo pero con puntos: La Fiera de Gandolfi gana a secas

Por Luis Miguel Guerrero

Con ciertas apuraciones al final, y dejando aún muchas incógnitas en cuanto a su funcionamiento colectivo, La Fiera finalmente ganó, y eso es lo más importante tras el enfrentamiento ante Pachuca de este sábado.

Es más que claro que Javier Gandolfi y su cuerpo técnico tienen todavía mucho por apuntalar en el plantel, pero era imperativo conseguir los tres puntos ante una versión bastante floja de los Tuzos —de lo más malito que se le ha visto en los últimos torneos—. Y si bien los Verdes mostraron una ligera mejoría en ciertos aspectos —como un mejor entendimiento en la zaga y mayor control en el medio campo—, la falta de llegadas claras sobre la meta contraria y las apuraciones defensivas en los minutos finales no son temas menores.

Sin dejar de considerar el mal momento del rival, el medio campo verdiblanco mejoró en este encuentro lo suficiente para emparejar las acciones (51% de posesión) ante una zona medular tuza que, al menos en el papel con Rodolfo Pizarro, Elías Montiel y Christian Rivera, lucía superior. Jordi Cortizo intentó tomar el mando del sector con mayor participación, y sigue mostrando un mejor nivel respecto al torneo anterior. Sin embargo, el exjugador de Rayados continúa quedando a deber, porque ser más participativo de poco sirve si esto no trasciende en asistencias o goles; como sí sucedió con Daniel Arcila, quien terminó anotando el único gol del encuentro a base de riñones, aprovechando la inseguridad de la defensa rival y las condiciones de la cancha para vencer a Carlos Moreno al minuto 41.

En la contención, Iván Rodríguez y Rodrigo Echeverría lucieron más aplicados en sus labores como escudos y, en una lucha cerrada con los mediocampistas rivales, contribuyeron a que el duelo se tornara ríspido y con muchas faltas. Atrás, Jhohan Romaña y Juan Guevara mostraron mayor entendimiento; es evidente que su presencia física ayudará a que la zaga esmeralda se vuelva más sólida conforme avancen las jornadas.

Por otro lado, la falta de claridad en el ataque —hasta cierto punto justificada dada la ausencia de un centro delantero nominal en el primer tiempo— sigue siendo una tarea pendiente por corregir. Aunque en ciertos lapsos del encuentro los Verdes intentaron explotar el sector derecho con centros al área, poco pudieron inquietar el arco hidalguense.

La participación de los jóvenes verdiblancos en la segunda mitad fue uno de los aspectos más destacables de la noche. Jesús Lara merece mención honorífica por su descaro y los chispazos de buen fútbol que mostró por el sector izquierdo en sus más de 25 minutos sobre la cancha, sumándose al ingreso de Valadez. Esperemos que las oportunidades para estos canteranos sean más frecuentes y no obedezcan únicamente a la necesidad de cumplir con la regla de menores. En contraste, resulta llamativo que Gandolfi no le haya dado minutos a Gael Camarena y que, ante la falta de un eje de ataque natural, haya optado por incluir a Edgar Guerra en el once inicial.

El triunfo le da oxígeno puro al León para salir del fondo y encarar la pausa del torneo con mayor tranquilidad en el vestidor. Sin embargo, la afición verdiblanca, que en estos momentos está a disgusto por el aparente abandono de la directiva, no se conforma solo con el resultado. Por ello, el parón por la Leagues Cup deberá servirle a Gandolfi no como un descanso, sino como un taller intensivo para pulir la contundencia y definir una idea clara de juego, para evitar que la paciencia del respetable siga agotándose.

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