Por Luis Miguel Guerrero
Para sorpresa de nadie, el León está sumido en una nueva crisis, y la derrota en Monterrey ante Rayados así lo confirmó.
Lo que pintaba para ser una mejor temporada luego de aquel triunfo en la jornada uno ante Cruz Azul, se ha convertido en los últimos tres partidos en un verdadero calvario, en el que la inoperancia y los errores son la única constante.
De repente, Ambriz parece haber perdido la brújula en la dirección técnica. Nacho le mueve aquí y le acomoda allá, y ha comenzado a experimentar con jugadores en las diferentes posiciones. Para la cita en el “Gigante de Acero” vimos a Jordan García en el arco, y al “joven” Abraham Villegas en la lateral izquierda, siendo ambos tal vez de lo poco bueno que vimos ante La Pandilla. Mandando al colombiano Arcila de inicio en el medio campo, el estratega esmeralda también ajustó esa zona, aunque con nula fortuna.
Y es que la media leonesa no funciona: Daniel Arcila, voluntarioso y tratando de tomar la batuta en la conexión hacia el frente, terminó teniendo una tibia e improductiva actuación. Juan Pablo Domínguez intenta hacer algo diferente, pero su último toque suele ser impreciso o débil. Iván Moreno luce desesperado y poco productivo; pero la peor calificación se la lleva Rodrigo Echeverría, quien recupera escasos balones y tiene un nulo aporte al momento de ofender, mostrando su peor nivel desde que se enfundó la casaca verde. Y tan mal anda el chileno, que tuvo que recibir ayuda del lesionado Iván Rodríguez. Así de pobre es su desempeño.
Pero atrás, la cosa está peor. La defensiva leonesa sigue siendo un carnaval, y da la impresión de que ahí está el principal mal del conjunto esmeralda. Centrales mal ubicados, laterales inconstantes en su desempeño, errores en la marcación, y pérdidas infantiles de balones, es lo que persiste en esta zona del campo leonés. La zaga extrañó a Sebastián Vegas, y quien más lo resiente es el irregular Stiven Barreiro, cuyas actuaciones suelen ir de lo sublime a lo desesperante.
Adelante, Diber Cambindo sigue desperdiciando oportunidades claras, mientras que un fantasmal Nicolás Vallejo por segundo partido consecutivo sigue sin mostrar por qué el Peñarol lo peleaba tanto.
Ambriz sigue tardándose en hacer cambios, y resulta inexplicable por qué ajusta su delantera hasta el minuto 87. Esperar que Funes Mori y el relegado “Plátano” Alvarado resuelvan el partido en cinco minutos, no es más que otra señal de la desesperación del técnico esmeralda.
Monterrey, al igual que los más recientes rivales, hizo apenas lo necesario para quedarse con los tres puntos. Y no se requiere hacer mucho ante un cuadro tan inoperante como el leonés. Conseguir el triunfo con un remate de cabeza en el corazón del área por parte un elemento que mide 1.75 (Sergio Canales) y que claramente no es rematador, habla de la ineficacia del rival.
La cosa pinta fea en territorio esmeralda, y vamos a ver si finalmente ante Santos el equipo leonés revierte esta seguidilla de malos resultados. Caso contrario, esto se puede poner aún peor.
X: @luismideportes
