Fútbol Americano: ¿Qué es el tackle ofensivo?

Por Luis Miguel Guerrero

En el Fútbol Americano, el tackle ofensivo (OT, T, por sus siglas en inglés) es una posición de la línea ofensiva, que se ubica tanto a la izquierda como a la derecha de la misma. Al igual que los otros linieros ofensivos, su trabajo primordial es el bloqueo.

El tackle ofensivo debe mantener físicamente a los defensores alejados del jugador ofensivo que tiene el balón, y permitiéndole avanzar con este para eventualmente anotar un touchdown.

Indudablemente, es la posición más fuerte de la línea ofensiva. Sin importar su corpulencia, los tackles ofensivos deben bloquear con pasos rápidos y maniobrabilidad. Generalmente se encargan de la protección exterior, y defienden contra los alas defensivos, pero también se enfrentan a los tackles defensivos.

Anthony Munoz (Bengals), Forrest Gregg (Packers), Art Shell (Raiders), Gary Zimmerman (Vikings), y Stan Jones (Bears), son algunos de los mejores tackles ofensivos en la historia de la NFL.

David Bakhtiari (Packers), Trent Williams (49ers) y Ronnie Stanley (Ravens), son algunos de los mejores jugadores de la actualidad en esa posición.

Fútbol Americano: ¿Qué es el Guardia Ofensivo?

Por Luis Miguel Guerrero

En el Fútbol Americano, la posición de Guardia Ofensivo (OG, por sus siglas en inglés) la ocupan los dos hombres que flanquean al Centro (C). 

Su función primordial, al igual que el resto de la linea ofensiva, es bloquear para proteger las jugadas terrestres y aéreas de su equipo. Como labor secundaria, los guardias ofensivos también abren huecos en la linea contraria para permitir las incursiones terrestres de sus compañeros corredores -labor llamada “traps” para incursiones por dentro, o “sweeps” para incursiones por fuera-, o para permitir los pases aéreos -movimientos conocidos como “screens”-.

Gene Upshaw (Raiders), Jerry Kramer (Packers), Randall McDaniel (Vikings) y Larry Allen (Cowboys), están considerados entre los mejores guardias ofensivos en la historia de la NFL.

Twitter @luismiguelgp

La derrota del León ante el Atlas en cinco puntos

Por Luis Miguel Guerrero

1.- No llegó la novena estrella para el León. Y no llegó porque se combinaron varios factores que impidieron que los Verdes pudieran alzar la copa en el Jalisco. Presión mediática, malos arbitrajes, errores propios, pero sobre todo, un buen rival, se mezclaron para evitar que los verdiblancos volvieran a campeonar. Rojinegros y Esmeraldas se trabaron en un duelo cerrado en la vuelta de la final, la cual -dicho sea de paso- resultó bastante emocionante. Con la opinión pública en contra -por aquello de la simpatía que siempre genera el equipo con pocos blasones en estas instancias- y con todo el estadio Jalisco apoyando a su escuadra, al León por poco le salen las cosas. La tranquilidad mostrada por los Verdes en casi toda la primera mitad, hacía pensar que el título estaba cerca. Pero como dice la canción: “todo se derrumbó”. El pecado de Ariel Holan fue renunciar al ataque muy temprano en la segunda mitad, y el Atlas, a base más de corazón que buen fútbol, empató el global. Tratando de hacer reaccionar a su equipo, el técnico argentino realizó ajustes -como los ingresos de Montes, Gigliotti y Elias-, pero estos fueron insuficientes. El resto es historia. Los penales -aunque haya quien afirme lo contrario- son prácticamente lo mismo que el volado que define la portería en la cual se tiran. Ahí, Atlas fue mejor, quedándose justamente con el título

2.- Controlando el esférico, manejando los tiempos e intentando desesperar al rival, el primer tiempo brindado por los Verdes fue muy bueno. La Fiera tomó control del medio campo, y jugó con el nerviosismo atlista buena parte de los primeros 45 minutos. Colombatto y Rodríguez tuvieron un gran desempeño en ese lapso, respaldados por las incursiones de Mena y Meneses por lo costados; y por la movilidad de Victor Dávila. El buen juego de los leoneses por momentos silenció a la entusiasta tribuna rojinegra. Desgraciadamente para la causa guanajuatense, Atlas tomó un segundo aire en la recta final de la primera mitad, mientras que a los Verdes pareció acabárseles el gas. Y tanto la parte complementaria como los tiempos extra, fueron otra historia diferente.

3.- Como ya se mencionó, Holan cometió errores costosos desde la banca. Lejos de su estilo de todo el torneo, la postura del León en el Jalisco fue más bien conservadora. Y cuando un equipo cambia su forma de jugar en los momentos importantes, los resultados rara vez se dan. El argentino echó muy pronto atrás a su escuadra en la segunda mitad, dándole la iniciativa a los locales. El técnico leonés y su zaga batallaron para evitar las constantes llegadas de Julián Quiñones, y solo la lesión de este evitó que siguiera haciendo daño. De igual manera, pareciera que Holan hizo entrar a Osvaldo Rodríguez muy tarde en el partido. Y aunque el timonel fue acertado al hacer ingresar a Montes y a Gligliotti, pareció volverse a equivocar al ordenar la entrada de Navarro y Ormeño, quienes muy poco aportaron; el primero corriendo mucho pero con poco peso, y el segundo, simplemente gravitando y siendo ignorado para la serie de penales.

4.- Dos de los símbolos de este equipo, Fernando Navarro y Luis Montes, fallaron de manera increíble desde los once pasos. En especial, resulta doloroso el fallo del “Chapo”, porque abrió la puerta para que el Atlas definiera el partido a su favor. Cobra particular relevancia la expulsión de Gigliotti, quien pudo haber sido útil como disparador, en lugar del propio Navarro. Por otro lado, Rodolfo Cota, quien fue uno de los mejores hombres del León en los dos partidos finales, sorprendió con su seguridad en los tiros penales, quedándose muy cerca de atajar por lo menos uno.

5.- Nuevamente, y sin demeritar el triunfo atlista, es inevitable el no hablar del arbitraje. Marco Antonio Ortiz mostró una clara tendencia localista, castigando de forma más estricta las faltas leonesas. El gol rojinegro quedará en la polémica al ser validado en una aparente posición adelantada de Rocha. Pero la ineptitud arbitral no quedó ahí: Ortiz no quiso ver un tropezón sobre Mena en el área, y fue estricto en la expulsión de Gigliotti. El arbitraje mexicano pasa por una terrible crisis, acentuada por la poca efectividad del VAR. Y desafortunadamente, el principal beneficiado por estas pifias durante la liguilla fue el Atlas.

Twiter @luismiguelgp