TIROS AL MARCO

TROGLODITAS – Los hechos ocurridos en La Piedad el sábado pasado deben considerarse como una llamada de alerta a tiempo, con respecto a lo que sucede con las “barras” en esta región. Tan criticable es la apatía y la falta de previsión de la directiva piedadense en torno a este partido –al no tomar las medidas de seguridad necesarias para un encuentro a puerta abierta-, como criticable es también la actitud de altanería y agresión de ciertos “pseudo aficionados” leoneses, quienes no pensando en la integridad del resto de sus acompañantes, iniciaron o respondieron –eso no lo sé- las agresiones de algunos barbajanes michoacanos. Algo se tendrá que hacer para evitar que estos penosos incidentes se repitan, y para que el día de mañana no tengamos que lamentar algo peor.

COMPLETOS – La eliminación de la selección salvadoreña en la Copa Oro es, sin duda, una buena noticia para la “nave esmeralda”. Hoy se integran a los entrenamientos Rodolfo Zelaya y Christian Castillo, y seguramente tendrán participación en el resto de la pretemporada, en la cual por cierto, el conjunto verdiblanco no acaba por convencer del todo. Será interesante ver cual puede ser el aporte de los dos centroamericanos a un cuadro que Chava Reyes aún no termina por definir. Por lo pronto, en Estados Unidos ambos elementos enseñaron cosas interesantes, sobresaliendo los dos en una selección con un nivel muy distante al óptimo.

¿JUSTA? – Muy barata le salió a Javier Aguirre la sanción por “levantar el pie” contra el panameño Ricardo Phillips, el jueves pasado. Y aunque hay quien piensa que son justos, la realidad es que tres partidos de suspensión parecen pocos para este lamentable intento de agresión –aunque el “Vasco” se quiera excusar diciendo que “iba por el balón”-. Las agresiones -o los intentos de agredir- por parte de los técnicos, deben de ser inadmisibles en el futbol, y para muestra basta con ver la sanción de 3 meses aplicada recientemente en Perú al técnico del Cienciano, Marcelo Trobbiani, quien insultó y trató de golpear a un árbitro al término de un partido. Definitivamente, y aunque a todos nos cae bien Javier, hay que reconocer que la CONCACAF se vio bastante benévola en este asunto.

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