TIROS AL MARCO

HOGAREÑOS – El excelente primer tiempo dado por el León el sábado pasado ante Veracruz, confirma que el equipo verdiblanco será prácticamente imbatible en casa durante este torneo. El problema –y principal dolor de cabeza para Chava Reyes- sigue siendo el cambio tan radical que presenta esta escuadra al salir del “Tres Veces Mundialista”. El próximo cotejo, ante los malísimos Guerreros de Hermosillo, pinta que ni “mandado a hacer” para que los verdes corten esa racha de 6 juegos sin ganar fuera de casa. Esperemos, por el bien de la causa esmeralda, que regresen con una victoria de tierras sonorenses, porque si ésta no se logra ante el peor equipo de la competencia, de plano tendremos que empezar a pensar en el próximo torneo.

UNOS SE VAN… – Aunque la versión oficial de la directiva esmeralda habla de “buenos términos”, la salida de Salvador Necochea del club da mucho para comentar. Lo que más llama la atención es el “coincidente” regreso de Eder Patiño a la titularidad del equipo, justo un par de días después de la partida del dueño de Cesifut. Dicen los enterados que el “Pato” no era del agrado de Necochea Albores, y por ello el retraso en el regreso del cancerbero al primer equipo, retraso que por cierto, se convirtió después en separación momentánea del plantel. El caso es que, coincidencia o no, el retorno de Eder a la puerta leonesa es una muestra inequívoca de que algo extraño sucedió en las entrañas del club verdiblanco.

GRISÁCEO – Y ya que hablamos de grandes directivos, llama la atención que Jorgito Vergara finalmente empieza a tener coherencia con su equipo. Desgraciadamente, esa coherencia va en contra de lo que tantas veces “El Señor de los Polvitos” vociferó y prometió a los seguidores del otrora “Rebaño Sagrado”. No conforme con mandar a la basura sus ideales de “futbol ofensivo” al contratar a Raúl Arias, Vergara liga esa “espectacular” contratación a la decisión de vestir a sus chivas de color gris. Y aunque ese uniforme es para apoyar a una asociación civil –cosa que aplaudo-, desgraciadamente no hay mejor color para ejemplificar el mal momento por el que pasa el equipo tapatío, y más aún, para representar lo pobre de su nueva propuesta futbolística. Insisto, finalmente –créalo o no- Vergara fue coherente en dos acciones seguidas, ambas, por cierto, muy grises.

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