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¿Por que "Antichiva"?

Joaquín Hernández, un asiduo radioescucha de “Magazine 21” -el programa en el que comparto micrófonos con Tito Etcheverry, José Luis Martínez y Paco Vela-, me invitó el otro día, en una llamada durante el programa, a que explicara en este blog cual es la razón de mi “trauma” (sic) con el Guadalajara. La invitación de Joaquín, fiel aficionado “chiva”, fue en respuesta a la antipatía que por el equipo rojiblanco en más de alguna ocasión he manifestado públicamente -antipatía enfocada sobre todo, en el propietario de ese club, y a quien he bautizado como “El Señor de los Polvitos”-.

Además, es justo mencionar que la molestia de nuestro radioescucha surgió cuando di a conocer el dato de que el León es el Primer Campeonísimo del futbol mexicano, y no el Guadalajara de los 50’s, equipo al que aparte, erróneamente se le conoce como “El Campeonísimo”. Como pueden ver, a veces la verdad ofende.

Aunque le agradezco al señor Hernández su diagnóstico psicológico profesional -por aquello de llamarme “traumado”-, en realidad no existe tal “trauma”. Mi animadversión por el Guadalajara es tan natural como la que siente cualquier aficionado por determinado equipo. Y antes de que alguien -principalmente Joaquín- me diga que eso no es propio de un profesional del micrófono, le pondré como ejemplo a José Ramón Fernández -en un tiempo uno de los mejores periodistas deportivos de México- y el Club América. En ese renglón, creo que no se requiere mayor explicación.

Pero ahondando más en mis razones para no simpatizar con la escuadra roja y blanca, mencionaré que, como buen aficionado del León, y conocedor de la historia de mi equipo, me remonto a la rivalidad que estas dos instituciones sostuvieron a finales de la década de los 40 y principios de los 50. Para muchos historiadores del futbol mexicano, el enfrentamiento León-Guadalajara fue uno de los primeros duelos regionales con sabor a “clásico”, aderezado por las trifulcas que entre los seguidores de ambos equipos, se daban en las tribunas, y aún en las calles de ambas ciudades. Por ende, es natural que un aficionado al León no simpatice con un equipo que en algún tiempo fue rival directo del propio.

Además de lo anterior, la exagerada -aunque entendible- carga de información sobre el conjunto tapatío en los medios nacionales, la fantochería de algunos de sus seguidores -misma que soporté como aficionado en las tribunas-, pero sobre todo, las fanfarronadas del propietario de las Chivas, han contribuido a que esa institución -a la cual RESPETO, a la que NUNCA he ofendido, y a la cual le RECONOZCO su grandeza y logros- no sea de mi agrado. Es así de simple.

Lejos de entrar en polémicas insulsas y debates sobre profesionalismo, he explicado mis razones en respuesta a la petición de uno de nuestros radioescuchas. Y en lugar de desistir, seguiré con este estilo, que si bien me ha conseguido algunas antipatías e insultos hacia mi persona, tambien me ha hecho ganar el respaldo de muchos aficionados leoneses, quienes por cierto, son nuestra principal audiencia en “Magazine 21”. Dicho lo anterior, le mando un fuerte abrazo a Don Joaquín, a quien he de reconocerle el respeto que siempre manifiesta hacia mi persona. ¡Saludos!

Los invito a que dejen sus opiniones sobre este tema.

LA ETERNA POLÉMICA

El “berrinchito” y las fantochadas de Nery Castillo durante la conferencia de prensa de la Selección Mexicana el día de ayer, no es sino el reflejo del caos que se vive hacia el interior de la Federación Mexicana de Futbol.

Pero lejos de analizar los motivos de tal reacción, o de tratar de encontrar una razón a la mala relación de los seleccionados con la prensa escrita capitalina, llama la atención una de las tantas declaraciones del uruguayo -sí, uruguayo… porque queda claro que al tipo no le interesa vivir en México, tema que ya ni siquiera deseo tratar-, en la que encara a un reportero cuestionándolo sobre “sí alguna vez ha jugado futbol”.

Desafortunada declaración de un futbolista, el cual por cierto, hace mucho tiempo que no se dedica a jugar futbol de manera consistente.

Muchos futbolistas, en activo y retirados, no alcanzan a comprender que el futbol, además de ser un deporte profesional, implica -por su fenómeno de convocatoria e influencia en el ánimo de muchas personas- un tema de índole social, que como tal, puede ser analizado, estudiado y comentado por cualquier miembro de dicha sociedad, y no solamente por sus practicantes -algunos por cierto, bastante “malitos” a la hora de jugarlo-.
El pensar que “sólo los futbolistas saben y pueden hablar de futbol”, es tan absurdo como pensar que sólo los sacerdotes pueden hablar de religión, que sólo los políticos pueden hablar de política, o que sólo los directores de cine pueden habla de películas.

No se trata de defender ciegamente al periodismo deportivo, porque desafortunadamente, también existe un sinnúmero de “mequetrefes” y autollamados “comentaristas”, que desprestigian la profesión, y se encargan de abaratarla. Simplemente se trata de exigir respeto por parte de esos “expertos” en la materia, para los verdaderos periodistas profesionales, estudiosos y bien preparados, y cuya mencionada educación les permite y autoriza a comentar, criticar y cuestionar cualquier situación relacionada con el ámbito deportivo. A final de cuentas, nadie es poseedor de la verdad absoluta. ¿O usted que opina, estimado lector?

(Comente, estimado lector, antes de que los futbolistas nos critiquen por hablar de tan “sagrado” tema)