Reporte NFL 08/02/19

CUANDO LA FIESTA DECEPCIONA

Terminó la campaña de la NFL, y esta no finalizó de la mejor manera. Una temporada que tuvo encuentros para recordar -como aquel enfrentamiento entre Kansas City y Los Ángeles de la semana 11- y unos playoffs emocionantes, merecía un mejor Súper Bowl. Patriotas y Carneros nos brindaron una final deslucida y poco atractiva para la fanaticada en general.

Pocos van a recordar el Súper Bowl LIII, y quienes lo hagan, se acordarán de las marcas negativas implantadas y del escaso puntaje en el marcador final. El evento en Atlanta fue decepcionante: ni siquiera la brillantez de Tom Brady, ni la experiencia de Bill Belichick, ni el buen desempeño de Julian Edelman, pudieron levantar el partido. Y tal y como se anticipaba, a los Carneros les pesó su juventud y novatez, incluida la de su coach, Sean McVay.

La cita en Mercedes-Benz Stadium fue tan gris, que hasta el espectáculo de medio tiempo -con unos desangelados Maroon 5- fue bastante malito.

Estrictamente hablando, y a pesar de las escasas emociones, algunos nos podemos aventurar a decir que no fue un partido del todo malo. Y es que fue un choque en donde las defensivas y sus coordinadores brillaron. Brian Flores y Wade Phillips -de Nueva Inglaterra y Los Ángeles, respectivamente- hicieron un gran trabajo. Patriotas impidió cualquier intento de ofensiva de Goff y compañía, y provocó 8 despejes consecutivos implantando una marca para una final. Por su parte, los Carneros limitaron a solo 3 puntos el ataque bostoniano en la primera mitad, y no fue sino hasta el final cuando su línea defensiva se desplomó.

Pero lo anterior al público no le interesa: el Súper Bowl es un partido para ser disfrutado por los aficionados y los no aficionados, y no para ser justificado por los analistas y los expertos.

Los números son contundentes y no engañan a nadie. Esta fue la final con menos puntos anotados entre los dos equipos (16), con menos puntos anotados por el equipo ganador (13), con menos puntos anotados por los dos equipos en tres cuartos (6), y con menos touchdowns (1), entre algunas otras marcas más. Por si fuera poco, el nivel de audiencia televisiva en Estados Unidos fue el más bajo de los últimos diez años (44.9), con el estado de Louisiana boicoteando el evento por la eliminación de sus Santos.

¿Habría sido un mejor Súper Tazón con la presencia de Kansas City o Nueva Orleans? Probablemente sí. ¿Debe la liga y su comisionado tomar esto como una llamada de atención para futuras citas? Definitivamente sí.

Insisto, el Súper Bowl es un evento para ser disfrutado por el público, y si eso no ocurre, algo tiene que ser corregido.

Twitter @luismiguelgp

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