Un León de dos caras se trajo un punto de Querétaro

Por Luis Miguel Guerrero

Para cerrar la jornada 9, Gallos y Esmeraldas brindaron un encuentro abierto y agradable, aunque no tan bien jugado, y que al final terminó en un justo empate.

León se está acostumbrando peligrosamente a regalar el inicio de los partidos, y ante Querétaro volvió a suceder. Durante los primeros 15 o 20 minutos, La Fiera lució descontrolada, permitió que el rival tomara la iniciativa y terminó metida innecesariamente en problemas. Los Gallos, con más entusiasmo que claridad, encontraron espacios para inquietar a una zaga esmeralda que necesitó del arquero Óscar García para mantener intacta su portería.

El problema comienza a ser recurrente. León tarda demasiado en acomodarse y, cuando tiene la pelota, insiste en centralizar su juego. Las bandas se explotan poco y los avances terminan constantemente atorados en tres cuartos de cancha, facilitándole el trabajo a defensas que simplemente tienen que cerrar espacios por el centro.

Queretanos y leoneses ofrecieron una primera mitad accidentada, con imprecisiones y malas decisiones en la última jugada. Los locales desperdiciaron las mejores aproximaciones, mientras que los Verdes comenzaron a asentarse conforme avanzó el reloj, aunque sin generar demasiado peligro sobre la portería de Allison.

Tampoco fue una buena noche para la media cancha verdiblanca. Jordi Cortizo y Fernando Beltrán tuvieron dificultades para trascender y estuvieron lejos del nivel que se espera de ambos. Curiosamente, Rodrigo Echeverría, uno de los elementos más cuestionados durante el torneo, terminó cumpliendo como único contención nominal y realizando un trabajo discreto, pero necesario.

Como sucedió frente al Atlético de San Luis, el descanso transformó al León.

Gandolfi movió sus piezas y el ingreso de Edgar Guerra le dio inmediatamente algo que había faltado: profundidad por la banda derecha. El colombiano encaró, abrió el terreno y provocó el penal que Daniel Arcila convirtió al minuto 53 para poner adelante a La Fiera. Lástima que Guerra volvió a caer en esa intermitencia que lo ha acompañado; cambió de costado y poco a poco desapareció del encuentro.

La ventaja apenas duró seis minutos y nuevamente apareció uno de los problemas que más daño le han hecho al León: las desatenciones defensivas. Con prácticamente todo el equipo volcado al frente, los Verdes descuidaron la zona baja y permitieron un contragolpe que Querétaro aprovechó para encontrar mal parada a la zaga. Iker Sánchez terminó la jugada dentro del área para colocar el 1-1, en una acción que bien pudo haberse evitado con mayor orden y equilibrio. Un descuido colectivo que terminó costando dos puntos.

Algunas modificaciones dejaron buenas sensaciones. El joven Jesús Lara mostró descaro y personalidad, incluso luciendo por momentos más participativo que Cortizo. Reyes respondió en labores defensivas después de ocupar el lugar de Vegas, mientras que Díaz de León continúa lejos de aquella versión que mostró durante su temporada de debut. De Londoño habrá que esperar: los pocos minutos que recibió resultan insuficientes para sacar conclusiones.

Al final, el empate deja un sabor agridulce. No porque Querétaro haya sido un rival sencillo, sino porque después de ponerse adelante León tuvo la posibilidad de manejar mejor el encuentro y regresar a casa con los tres puntos.

La Fiera sumó, se mantiene en la pelea y tendrá otra oportunidad de prolongar su buen momento cuando reciba a Juárez. Pero Gandolfi tiene una tarea cada vez más evidente: conseguir que el León que aparece después del descanso también esté presente desde el silbatazo inicial.

Porque comenzar a jugar hasta el segundo tiempo puede alcanzar algunas noches, pero no siempre será así.

X: @luismideportes

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