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16 de julio – En un día como hoy

(16 de julio) En un día como hoy pero de 1948, el manager de los Dodgers de Brooklyn, Leo Durocher, es contratado por los Gigantes de Nueva York, rivales odiados de los ‘Esquivadores’, en uno de los movimientos más controvertidos en la historia de las Grandes Ligas.

Como jugador, Durocher fue un destacado parador en corto pero mediocre bateador, en 17 temporadas en las que participó en 4 equipos.

Llegó a Brooklyn en 1939, en donde fue jugador-manager hasta 1945, cuando se volvió entrenador de tiempo completo. Antes de la temporada de 1947, Durocher fue suspendido un año por Happy Chandler, presidente de la Liga Nacional, por estar involucrado en ‘actividades deshonestas para el béisbol’, entre las que destacaban las apuestas.

Para 1948, Horace Stoneham, presidente de los Gigantes, inició conversaciones con el gerente general de los Dodgers, Branch Rickey, para contratar el polémico manager. Las negociaciones se cerraron, y Durocher vistió la franela neoyorquina.

El odio en Brooklyn creció luego de que los Gigantes eliminaran a los Dodgers en el playoff de 1951. También condujo a Nueva York al título mundial en 1954, barriendo a los Indios de Cleveland.

28 de mayo – En un día como hoy

(28 de mayo) En un día como hoy pero de 1957, los dueños de equipos de la Liga Nacional aprueban el cambio de sede de los clubes Gigantes de Nueva York y Dodgers de Brooklyn, a San Francisco y Los Ángeles, respectivamente.

La decisión fue recibida con beneplácito en la Costa Oeste de Estados Unidos, a la vez que causó desencanto en la urbe neoyorquina.

Los Gigantes vivían muchos altibajos en lo deportivo, y a pesar de haber ganado las Series Mundiales del 51 y 54, no podían atraer a los seguidores de manera constante. Esto obligó a su dueño, Horace Stoneman, a pensar en la nueva sede en California.

Por su parte los Dodgers, que pasaban por un excelente momento deportivo, llenaban los 32,000 asientos del Ebbets Field en cada partido. Sin embargo, el ofrecimiento de la ciudad de Los Ángeles para construir un estadio, convenció a su propietario Walter O’Malley de finalmente mudarse a tierras californianas.