Por Luis Miguel Guerrero
1.- La inconsistencia ha sido la principal característica del cuadro esmeralda durante el torneo, y en menos de cuatro días lo demostró, jugando de manera muy diferente ante dos distintos rivales. La tibia mejoría que el León enseñó ante Toluca apenas el sábado pasado, se fue por la borda en el duelo ante Atlas. El conjunto atlista y su técnico jugaron con “el librito”, y le complicaron la existencia a unos Verdes que todo el torneo han batallado para anotar gol, y que en busca de ello caen fácilmente en la deseperación. Así pues, atacando tibiamente, sin generar jugadas de gol, y cometiendo errores elementales a la hora de defender, La Fiera volvió a ofrecernos su lado malo, como en varios partidos del certamen, ante un equipo al que le salió lo “ratonero” pero que, a fuerza de ser sinceros, brindó un partido inteligente. Es evidente que el nivel mostrado por el León hasta ahora, para muy poco le puede alcanzar en el presente torneo.
2.- Colocando una línea de cinco hombres en el fondo, Benjamín Mora desde un inicio le complicó el juego a Larcamón y a su oncena. La zaga atlista, conformada por Nervo, Robles y Reyes como centrales, y complementada con Abella y Lozano como laterales, fue eficaz al momento de nulificar a los atacantes leoneses, que cayeron muy temprano en la desesperación al no poder generar oportunidades claras sobre la meta de Vargas, quien por cierto, tuvo una gran actuación. En la media cancha, la labor tanto de Zaldivar como de Zapata en la recuperación y distribución fue buena, y adelante, un solitario Jordy Caicedo fue suficiente para crear peligro y preocupar a una descoordinada línea leonesa de tres. En base al orden táctico y al buen oficio para defender, el Atlas estuvo cerca de llevarse los tres puntos, aprovechando la irregularidad un anfitrión que por poco la vuelve a hacer de “levantamuertos”.
3.- Larcamón insiste en incluir a Ángel Mena en el once inicial, a pesar de lo poco que genera el ecuatoriano por el costado derecho leonés. Envuelto en la misma irregularidad que el resto del equipo, Mena ha dejado de ser el hombre desequilibrante de la escuadra verde, y sus buenos servicios o desbordes por la banda -ya ni siquiera hablamos de anotaciones- se dan a cuentagotas. Tal vez ya sería tiempo de que el seleccionado de Ecuador probara un poco de banca, pero por lo visto, en el actual plantel esmeralda sigue habiendo intocables.
4.- Y hablando de terquedades del director técnico, la inserción de Brian Rubio en el cuadro titular debería ser otro asunto a corregir. No se le puede cuestionar al delantero tapatío por falta de entrega, pero cuando un atacante desperdicia de manera grosera las pocas oportunidades que se presentan en un partido, su inclusión debería ser analizada seriamente. En funciones de centro delantero, el multifuncional Alfonso Alvarado ha demostrado ser una mejor opción, y su remate de gol ante Atlas lo deja en claro. Por otro lado, el español Borja Sánchez, que recibió cuarenta y cinco minutos de oportunidad por parte del técnico, solamente confirmó que, a pesar de sus buenas hechuras, no encaja en el actual sistema leonés, y que sus días en la institución esmeralda parecen estar contados.
5.- Paul Bellón pasó, de un partido a otro, de heroe a villano. Aunque el zaguero tapatío sigue siendo de lo más destacado en el cuadro esmeralda en los últimos encuentros, su garrafal error en un contragolpe atlista se vio traducido en la anotación de Caicedo. Este error podría sentenciar -tal vez injustamente- la permanencia del joven defensa en el once titular, y podría abrir la puerta para el regreso de Tesillo. En general -y a pesar de que el técnico leonés opine lo contrario- a toda la zaga esmeralda le cuesta acoplarse a la línea de tres en el fondo, misma que de entrada parecía innecesaria ante un equipo como el Atlas.
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