La Fiera fue más ofensiva, pero no le alcanzó para conseguir el triunfo

Por Luis Miguel Guerrero

León mostró una cara distinta ante Toluca, aunque nuevamente dejó escapar una oportunidad importante para consolidarse entre los primeros lugares del campeonato.

El empate 1-1 frente a los Diablos Rojos dejó una lectura interesante: La Fiera puede jugar con mayor vocación ofensiva sin perder necesariamente el equilibrio. Así lo demostró durante una primera mitad en la que, lejos de limitarse a esperar al rival, buscó la pelota, adelantó líneas y generó oportunidades. Una actitud diferente a la mostrada en encuentros anteriores, particularmente frente a Tigres, donde la prioridad fue resistir y aprovechar los contragolpes.

Esta vez Javier Gandolfi apostó por un planteamiento menos conservador y los resultados fueron evidentes. León consiguió disputarle de tú a tú a uno de los equipos más competitivos del torneo, con una media cancha que mostró mayor movilidad, recuperación y claridad para distribuir el esférico. Fernando Beltrán tuvo una buena actuación, al igual que Rodrigo Echeverría, quien respondió a las críticas con un desempeño que merece reconocimiento.

El gol del “Plátano” Alvarado fue consecuencia de esa disposición para atacar, pero también dejó en evidencia una de las principales asignaturas pendientes del conjunto esmeralda: aprovechar sus momentos de superioridad. León tuvo condiciones para ampliar la ventaja y no lo hizo. Y cuando parecía controlar el encuentro, una desatención defensiva permitió que Toluca encontrara el empate.

Johan Romaña, quien mejoró notablemente ante Tigres, estuvo lejos del nivel que había mostrado durante buena parte del campeonato. Sus dificultades en las coberturas fueron aprovechadas por la ofensiva visitante, particularmente en la jugada que terminó con la anotación de Federico Viñas. El colombiano ha sido uno de los elementos más confiables del equipo, pero en esta ocasión volvió a mostrar cierta inseguridad.

Por cierto, llamó la atención la celebración de Viñas, poco considerada con una afición que lo respaldó durante su estancia en León. Aunque el festejo de un gol es parte del futbol, también hay formas de reconocer el pasado y el cariño recibido.

El segundo tiempo confirmó que ambos conjuntos tenían argumentos para buscar la victoria, aunque el desarrollo también exhibió las limitaciones de La Fiera. Conforme avanzaron los minutos, León perdió presencia en el mediocampo y comenzó a depender más de acciones aisladas que de un funcionamiento colectivo. Los ingresos de Cambindo, Cortizo, Iván Rodríguez y Domínguez no produjeron el efecto esperado, una situación que nos recuerda las limitaciones de este equipo.

También sigue llamando la atención el caso de Daniel Arcila. El colombiano ha perdido protagonismo al ser utilizado constantemente lejos del área rival, donde había mostrado sus mejores cualidades al inicio del campeonato. Su capacidad para generar peligro parece desaprovechada en una posición que limita su participación ofensiva.

En contraste, Óscar García volvió a responder cuando fue exigido. El guardameta ha conseguido convertirse en un elemento importante para el equipo y sus intervenciones ante Toluca evitaron que las desatenciones terminaran costando una derrota. Su regularidad merece destacarse en una temporada donde otros jugadores han mostrado demasiados altibajos.

Más allá de las actuaciones individuales, el problema del León sigue siendo su incapacidad para sostener durante noventa minutos lo bueno que muestra por lapsos. El equipo puede competir, generar futbol y colocarse en ventaja, pero todavía carece de la consistencia necesaria para transformar esas condiciones en resultados. Las equivocaciones atrás y la falta de contundencia adelante continúan apareciendo en momentos decisivos.

Los números mantienen a Gandolfi y a sus dirigidos en la pelea por los primeros puestos, pero el funcionamiento todavía ofrece motivos para la reflexión. La mejoría frente a Toluca es innegable y merece reconocerse, aunque también resulta evidente que un equipo con aspiraciones importantes no puede conformarse con jugar bien durante una parte del encuentro.

La próxima visita a Cruz Azul representará otra prueba de jerarquía. León ha demostrado que puede competir ante rivales exigentes; ahora necesita confirmar que también tiene la capacidad para superarlos.

Porque a estas alturas del torneo, jugar mejor ya no es suficiente. Hay que ganar.

X: @luismideportes

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