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El triunfo del León sobre el Necaxa en cinco puntos

Por Luis Miguel Guerrero

1.- A pesar de estar muy lejos de un rendimiento óptimo, el León ya ligó dos victorias en la liga -cuatro, si tomamos en cuenta los partidos de la Concacaf-, y comienza a mostrar ciertas señales de mejoría. Pero seamos claros: una cosa son los números y otra lo que sucede en la cancha. La Fiera de Holan no juega bien, pero los resultados -al menos por ahora- se le están dando. En Aguascalientes, y yendo de menos a más, el León tuvo 20 minutos de lucidez, y ello le bastó para sacar el resultado ante un irregular Necaxa.

2.- Conforme avanzan los encuentros, nos vamos dando cuenta de lo que pretende Ariel Holan para este equipo. Ante Necaxa quedó claro: la propuesta del argentino es más bien conservadora. Y aunque después de la anotación de Dávila vimos por momentos a un conjunto esmeralda tocador -como en la época de Ambriz-, las intenciones son otras. El León de la actualidad pretende elaborar menos en el medio campo, e intenta ser más vertical. Cuando tiene la ventaja en el marcador, prefiere esperar al rival, al tiempo que busca contragolpear. Así ocurrió ante Chivas -ante quienes por poco no le resulta-, y así sucedió ante Necaxa, en donde tuvo un poco más de control sobre un equipo más limitado.

3.- Lo mejor del partido en Aguascalientes fue la jugada de Jean Meneses que ocasionó el penalti. Cuando se decide a atacar, el “Takeshi” es uno de los jugadores más peligrosos de la liga, y en un par de oportunidades lo demostró en el “Victoria”. En el costado izquierdo, el chileno fue una pesadilla para el joven Domínguez, y un chispazo sirvió para provocar una mano en el área necaxista. No menos importante fue la buena ejecución de Víctor Dávila desde los once pasos. La dupla chilena fue de lo más rescatable del León en el encuentro, a pesar de no mostrar regularidad durante los 90 minutos.

3.- Por primera vez en el torneo, La Fiera no recibió gol, reflejando un buen trabajo de su zaga. Tesillo y Barreiro muestran seguridad en la salida con los toques en corto -tal y como le agrada a Holan- y rapidez cuando son requeridos en jugadas mano a mano. En los costados, Andrés Mosquera tuvo una noche relativamente tranquila, mientras que Osvaldo Rodríguez batalló con los embates de Luis Arcadio. El punto flaco de la defensiva leonesa siguen siendo las jugadas a balón parado, en las que la marcación en el área es deficiente. Cierto es que se tuvo una dosis de suerte ante los necaxistas, pero en general, los zagueros esmeraldas cumplieron, complementados -una vez más- por las oportunas intervenciones de Rodolfo Cota bajo los tres palos.

5.- En términos generales, la media cancha leonesa no brindó un buen encuentro. Luis Montes participó poco, mientras que Omar Fernández no termina de encontrar su lugar con La Fiera. El colombiano toma el balón, intenta desbordar, e incluso cambia de costado, pero parece “chocar” con la presencia de Jean Meneses. En el sector derecho, Fernández termina por desaparecer. Por otro lado, Iván Rodríguez batalla de más al ser el único escudo, mientras que Elías Hernández pasó inédito en la cancha del “Victoria”. Fue tan pobre el desempeño de los mediocampistas leoneses, que Holan terminó cambiandolos a todos. Sin embargo, los ingresos de Colombatto, Martínez, Ramírez y Mena quedaron como meras anécdotas, ya que no ocurrió nada con ellos.

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El triunfo del León sobre Chivas en cinco puntos

Por Luis Miguel Guerrero

1.- A usted, amable lector, ¿le Importa solo el triunfo, o también las formas? Si respondió que sí a lo primero, deberá estar contento con la victoria de último momento del León sobre Guadalajara. Y seguramente no le importará el pobre desempeño de la escuadra de Holan ante un equipo como Chivas, que también pasa por un mal momento. Tampoco le dará importancia a la falta de llegada a la meta contraria, a la poca generación de fútbol en el medio campo, y a que el equipo esmeralda se haya replegado a temprana hora, buscando el contragolpe, cuidando el gol a favor, y cediéndole la iniciativa al rival. Pero si contestó de forma afirmativa a lo segundo, seguramente estará preocupado porque la esencia del León -esa que aún con técnicos como Tena, Torrente o Díaz se había medianamente conservado- está comenzando a diluirse. Este es el León de Holan: un equipo que antepone el resultado al buen funcionamiento, y que dista mucho de agradar a la tribuna. Acostumbrémonos, porque -como dicen por ahí- “es lo que hay”.

2.- La media cancha leonesa sigue dando tumbos. Ni Luis Montes, ni Santiago Colombatto tuvieron sus mejores actuaciones, y la intermitencia fue su característica principal ante el “Rebaño”. Echado para atrás después del gol, el medio campo esmeralda le cedió el control a su contraparte tapatía que, para su fortuna, tiene un nivel igual o peor. De tal forma, tuvimos un partido mayormente jugado en la cintura del campo, en donde atestiguamos un concierto de pases equivocados y balones perdidos. A Elías Hernández le tocó “vestirse de fantasma” en esta ocasión, y  terminó siendo sustituido por un “Avión” Ramírez que trató de enmendar las cosas. En el otro costado, Meneses tuvo una noche complicada en los duelos ante Beltrán y Brizuela. La Fiera sigue extrañando la presencia de Ángel Mena, cuya ausencia ha terminado de descomponer el pobre ataque esmeralda, que solo suma 7 goles en el torneo.

3.- Sin lugar a dudas, el mejor hombre verdiblanco sigue siendo Victor Dávila. El chileno aprovechó el regalo de Beltrán para vencer de forma magistral a Gudiño en el gol de la quiniela. Pero además, y gracias a su movilidad, Dávila intenta cosas distintas, consciente de que está convertido en el referente del ataque esmeralda. El pase para la anotación de Osvaldo Rodríguez en el último minuto se origina en los botines del chileno, quien estaba involucrado en labores de volanteo. Victor Dávila marca diferencia con el León, y Holan deber rezar todos los días tres “Ave Marías” para pedir que este no se lesione.

4.- Ante Chivas, y después de tener el 1-0 a favor, el León pareció optar por el contragolpe, tratando de tomar mal parada a la zaga rival. Sin embargo, da la impresión de que el conjunto esmeralda no está diseñado para ejecutar esta disposición táctica (Meneses, Hernández y Ramírez no son lo suficientemente rápidos para desbordar por las bandas), y la apuesta de Holan no funcionó. La delantera esmeralda tuvo un duelo cerrado con una zaga rojiblanca bien protegida en los costados por Brizuela y Ponce, mientras que en la central, Mier y Olivas tuvieron una noche relativamente tranquila ante los escasos embates de los leoneses. La genialidad de Dávila, y la acertada definición de Rodríguez, salvaron el partido y “maquillaron” el pobre desempeño del ataque esmeralda.

5.- Cuándo se apuesta a cederle la iniciativa al rival, se corre el riesgo de dejarlo crecer. Guadalajara, volcado al frente durante buena parte del segundo tiempo, aprovechó los errores de marcación del León para empatar el encuentro. Pero la cosa no paró ahí, la visita tuvo para matar a La Fiera, lo cual no sucedió gracias a la intervención de Cota. La decisión de Holan de echar a su equipo atrás es un gran misterio, solamente entendible si este se debió a un asunto de desgaste físico. Sin embargo, los cambios realizados -otra vez- de forma tardía hacia el final del encuentro, echan por la borda esta suposición. Si el argentino hace de esto una costumbre, ante conjuntos de mayor capacidad pudiera no haber finales tan felices, como el que se dio ante el Guadalajara.

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