Archivo de la etiqueta: Beisbol

Beisbol: ¿Por qué hay una distancia de 60 pies y 6 pulgadas del montículo al home?

Por Luis Miguel Guerrero

De acuerdo al reglamento del Beisbol, la distancia entre el frente de la placa del pitcher (un rectángulo de caucho de 24 por 6 pulgadas, ubicado en el montículo) y la parte de atrás del home plate, debe ser exactamente de 60 pies, 6 pulgadas (18.44 metros).

Esta distancia no es casualidad y tiene una intención, ya que ubica al montículo lo más en medio posible del diamante.

Sin embargo, no siempre fue así. El reglamento Knickerbocker de 1845 no fijaba una distancia específica, y hacia la década de 1870, los lanzadores simplemente se ubicaban en un cuadro (no había montículo) ubicado a 45 pies de home (muy similar al cricket, aunque sin permitirle al pitcher iniciar su lanzamiento avanzando, como en ese deporte).

Esa distancia funcionó por algún tiempo, hasta que los lanzadores comenzaron a especializarse y mejorar. El primer juego perfecto en la historia de Grandes Ligas en 1880, realizado por Lee Richmond y el segundo, conseguido por John Montgomery Ward apenas cinco días después, marcaron la necesidad de realizar un ajuste en las medidas reglamentarias.

Tras retrasar la zona del lanzador a una distancia de 50 pies, en 1887 se obligó a los pitchers a iniciar sus envíos con sus pies ubicados a 55.5 pies de home.

Finalmente, la Liga Nacional decidió en 1892 eliminar el cuadro de lanzamiento y establecer el montículo, fijando la distancia a home plate en 60 pies. Se dice que las 6 pulgadas extras son producto del error de la persona que instaló la placa del pitcher por primera vez, equivocación que después fue reglamentada.

X: @luismideportes

Béisbol: ¿Por qué se cuentan tres strikes y cuatro bolas?

Por Luis Miguel Guerrero

Sin un reglamento definido, el objetivo principal del Béisbol a mediados del siglo XIX era permitir que los bateadores pusieran la pelota en juego tanto como fuera posible.

En en el Reglamento de Knickerbocker de 1845, en el que se incluían algunas de las primeras reglas escritas del juego, no se mencionaba de forma especifica el tema de los strikes.

De tal forma, los bateadores recibían muchas oportunidades para conectar la esférica. Y en verdad eran muchas oportunidades: originalmente, el out por los tres strikes no existía, y cuando este se reglamentó en 1858, aún con la zona de strike definida había una cantidad ridícula de advertencias: el primer lanzamiento no podía ser strike, y los ampáyers debían advertir a cada bateador que cierto lanzamiento sería strike la próxima vez.

Por si fuera poco, el concepto de “bola mala” aún no existía, por lo que los pitchers continuaban enviando lanzamientos abiertos esperando a que el bateador se impacientara.

Todo esto comenzó a alargar los partidos: los bateadores, con libertad para esperar el lanzamiento perfecto, podían dejar pasar de 40 a 50 envíos por turno al bate. Por ejemplo, en un partido de 1860 entre los Atlánticos de Brooklyn y sus vecinos los Excelsiors, se lanzaron 665 envíos al plato … en tres entradas.

Los juegos entonces se suspendían por falta de luz natural, hasta que en 1863 se reglamentaron los lanzamientos malos, que fueron llamados “bolas”. Aún así, el concepto aún tuvo que ir puliéndose: solo cada tercer lanzamiento malo se llamaba “bola”, lo que significaba que un bateador solo podía caminar a primera después de nueve de estos envíos fuera de la zona de strike.

A medida que los marcadores finales fueron disminuyendo y que los pitchers mejoraban en su labor, la regla fue ajustándose: primero a ocho bolas, luego a siete, luego a seis y así sucesivamente, hasta que en 1889, la liga estableció en cuatro las bolas “malas” para otorgarle al bateador la base, confirmando además los tres strikes para ponerlo fuera.