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NO TODO ES FÚTBOL 27/01/20

KOBE, LA LEYENDA – La trágica muerte este domingo del astro y ex jugador de la NBA, Kobe Bryant, en un accidente de helicóptero -junto con ocho personas más, incluida su hija de trece años-, ha estremecido hasta sus cimientos al mundo del deporte.

Ganador de 5 títulos de la NBA, 2 medallas olímpicas de oro, además de una cantidad importante de logros personales, Bryant fue el digno sucesor de Michael Jordan, logrando ubicarse gracias a sus hazañas en 20 años de carrera con los Lakers de Los Ángeles, como uno de los mejores basquetbolistas de todos los tiempos. Pero la característica principal de Bryant no fue su habilidad en la duela -ya de por sí remarcable y al nivel de los mejores- , sino su mentalidad ganadora.

Esa forma de pensar -o “Mamba Mentality”, como él mismo la bautizó en su libro- fue la que lo llevó a triunfar en las canchas de la mejor liga de básquetbol del planeta. Pero también fue la que lo ayudó a salir adelante luego de afrontar problemas legales en 2003, cuando fue acusado de abuso sexual de una joven de 19 años.

Tras sentirse abrumado dentro y fuera de las duelas por ese incidente, parte de la mentalidad ganadora de Bryant surgió de la película “Kill Bill”, en la que la protagonista era apodada “Black Mamba” (mamba negra, una de las serpientes más mortales del mundo). Kobe decidió adoptar ese sobrenombre, y convertirlo en su alter ego, creando así un auténtico estilo de vida. Una forma de vivir que lo condujo a resurgir en las duelas, y a convertirse en una persona exitosa también fuera de ellas.

En una gira por Filipinas en 2016, el mismo Bryant explicó que su filosofía de vida era “estar en una búsqueda constante de convertirte en una mejor versión de ti mismo. Ésa es la mentalidad. No es una cosa con límites. Es una búsqueda de ser mejor hoy de lo que eras ayer; y ser mejor el día de mañana que el día anterior”.

Y en una entrevista en 2017, Kobe habló más sobre su concepto: “No es una actitud. Es una manera de vivir; y es sólo intentar de ser mejor cada día. No es andar de bravucón o algo por el estilo. Es sólo la forma más sencilla de intentar ser mejor en lo que sea que hagas”.

Esa forma de ver la vida es el verdadero legado de Bryant. Ese estilo de vivir que lo hacía entrenar más que el resto de sus compañeros, practicando cientos de veces el mismo disparo, hasta alcanzar la perfección.

Su regalo para todos nosotros es esa mentalidad que lo impulsaba -aún ya retirado- a levantarse a las 4 de la mañana para entrenar -costumbre a la que se sumó su hija Gigi, quien desafortunadamente falleció junto con él-. La misma forma triunfadora de pensar que lo llevó a tener éxito fuera de las duelas, ganando como productor un Óscar en 2018 por el cortometraje “Dear Basketball “(Querido Basquetbol).

La “Mamba Mentality” es la verdera herencia de Kobe Bryant para el mundo, la mentalidad de un tipo ganador ante la vida, y la razón por la cual su muerte es aún más dolorosa.

Descansa en paz, “Black Mamba”. Eres una verdadera leyenda.

Twitter @luismiguelgp

NO TODO ES FÚTBOL 08/11/19

EL POLÉMICO CANELO – Ódialo o quiérelo, pero con Saúl Álvarez no hay medias tintas. El sábado pasado, el boxeador tapatío conquistó su cuarto cetro mundial en diferentes categorías, venciendo al ruso Sergey Kovalev por nocaut técnico en el onceavo round, y desatando inmediatamente -y como es una costumbre cada que pelea- la polémica entre sus seguidores y detractores.

¿Qué tiene el “Canelo”, que es capaz de crear tanta controversia cada que sostiene un combate?

Álvarez es indudablemente uno de los mejores boxeadores del momento, y su récord de 53-1-2 con 36 nocauts lo deja en claro. El problema tiene que ver con sus inicios, y con el hecho de que quienes lo manejaban intentaron hacerlo “ídolo” de manera forzada y prematura. De tal forma, se quiso venderle al público la idea de que el pelirrojo estaba destinado a ser el sucesor de Julio César Chávez, y que era un púgil que marcaría época. Sin embargo, los auténticos seguidores del boxeo -a quienes difícilmente se les puede engañar- inmediatamente supieron que, aunque tenía mucho potencial, el camino de Álvarez estaba totalmente allanado, y que su imagen poco a poco se inflaba con un desfile de costales que se paraban frente a él.

Esto quedó de manifiesto cuando aquel 13 de septiembre de 2013 se enfrentó al elusivo y colmilludo Floyd Mayweather. El estadounidense hizo ver mal al “Canelo”, y -al menos en ese momento- quedó demostrado que Álvarez no era el gran boxeador que muchos pensaban.

Saúl y sus promotores aprendieron de esa amarga experiencia, y aunque los “bultos” siguieron siendo parte de su camino a la cima, también mejoró notablemente en su técnica: Álvarez es en la actualidad uno de los mejores en el contragolpe y en el golpeo al cuerpo.

Después de aquel revés, el “Canelo” ha sido capaz de conquistar 4 cinturones en tres categorías más, y su contrato millonario del 2018 con la empresa DAZN por 365 millones de dólares, lo convirtió en uno de los deportistas mejor pagado en el mundo.

Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, nos queda claro que Álvarez nunca será ídolo.

Su actitud soberbia ante los rivales, su falta de humildad y de carisma, y el hecho de mostrarse siempre retador ante las críticas, han hecho que un sector de la afición mexicana no lo quiera. Para colmo, y en estos tiempos de tanta polarización en nuestro país, sus seguidores –intolerantes e igual de retadores que él- sostienen la absurda teoría de que todo aquel que ose criticarlo “es un envidioso y mal mexicano”. Sostener ese argumento es mezclar la gimnasia con la magnesia.

Con toda seguridad, Álvarez seguirá venciendo rivales, rompiendo records y ganando millones. Pero también estamos seguros de que jamás ocupará un nicho entre los grandes ídolos del boxeo mexicano (Macías, Olivares, Chávez y quizás Márquez); el “Canelo” nunca estará en esos espacios reservados para quienes los aficionados deciden colocar porque se lo merecen, no porque alguien quiera convencerlos de que tienen que estar ahí.

Y es que, como decían los antiguos, “los ídolos nacen, no se hacen”.

Twitter @luismiguelgp