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NO TODO ES FÚTBOL (17/01/21)

Por Luis Miguel Guerrero

¿BOMBA DE TIEMPO? – El aumento de casos de COVID-19 entre los jugadores de la NBA, y la cantidad de partidos pospuestos en la última semana, han encendido las luces de alerta en la liga.

Llama la atención que los directivos del circuito afirmen tener todo bajo control, aún cuando la pandemia está en franco avance hacia el interior de los conjuntos. Apenas el domingo pasado, el vocero de la liga, Mike Bass, afirmó que “no hay planes de pausar la temporada, y continuaremos bajo la guía de nuestros expertos médicos y de los protocolos de salud y prevención”.

Sin embargo, y hasta este viernes, la mitad de los equipos tenían al menos un jugador siguiendo los protocolos de sanidad. Trece partidos han sido pospuestos desde que arrancó la temporada, pero doce se dieron desde el domingo anterior. Así de delicada es la situación.

El problema para esta competencia es que, a diferencia de Grandes Ligas y NFL, los rosters son cortos y no hay oportunidad de compensar ausencias, como ocurre en el béisbol y en el fútbol americano. Además, el impacto de perder a uno o dos jugadores en un equipo de básquetbol -en especial si alguno es una estrella-, no se compara a perder uno o dos elementos en un cuadro de los deportes antes señalados.

¿Podría la NBA volver a la burbuja de Orlando? Es poco probable, no solo porque esta le costó a la liga $180 millones de dólares solo por celebrar en Disney la parte final del torneo anterior, sino también porque será muy difícil que los jugadores acepten aislarse por segunda vez, y por un periodo de tiempo más prolongado que la ocasión anterior. 

De continuar la tendencia actual, la solución más viable -antes de pensar en una suspensión del torneo- sería reducir el número de juegos en el calendario (tal vez a 50, en lugar de los 72 programados).

Es irónico que en una liga que apenas hace unos meses presumía eficiencia en medio de la pandemia, las cosas estén a punto de salirse de control. Así son los tiempos del COVID.

Twitter @luismiguelgp

NO TODO ES FÚTBOL 05/01/21

Por Luis Miguel Guerrero

2021, DESAFÍO OLÍMPICO – Sin lugar a dudas, el reto para las entidades deportivas en este año que recién comienza, será el poder celebrar sus eventos en medio de una pandemia global que aún está lejos de terminarse.

A pesar de los avances médicos, el mayor conocimiento que se tiene sobre la enfermedad que nos azota, y la educación en torno al tema por parte de un sector de la población, el repunte de casos por COVID-19 a nivel global ha vuelto a poner en jaque a todos los organismos deportivos que tienen agendadas sus respectivas competencias en este 2021.

Indudablemente, el reto más importante para el mundo del deporte será la celebración de los Juegos Olímpicos en Tokio, los cuales fueron pospuestos luego del rápido avance de la enfermedad el año pasado. La situación en torno al evento es por demás complicada: los organizadores están ante la encrucijada de llevarlos a cabo en medio de una pandemia sin solución a la vista, y con pocas posibilidades de que esté totalmente superada para julio de 2021.

En lo económico, la postergación saldrá bastante cara: las autoridades japonesas confirmaron que los Juegos costarán unos 2.700 millones de dólares más de lo previsto, con 1.800 millones por los gastos asociados al aplazamiento y el resto en medidas para evitar infecciones.

Juegos “a menor escala”, simplificación de ceremonias de apertura y cierre, acceso limitado al público, la creación de una “burbuja” en la Villa Olímpica, e incluso la posibilidad de vacunar a todos los atletas, son algunas de las medidas que se tienen contempladas para la realización del evento.

Y de los problemas para los competidores, ya mejor ni hablar: Muchos de ellos han visto alterados sus ciclos de preparación, teniendo que entrenar como puedan y en donde puedan; varios han padecido la enfermedad, mientras que otros tantos -como los mexicanos- han visto alterados sus apoyos debido a los recortes por la crisis económica derivada de esta situación global.

De tal forma, Tokio 2020+1 se perfila como uno de los grandes desafíos en la historia del Olimpismo, y las soluciones que surjan para su celebración en medio de esta peste moderna marcarán un hito.

Twitter @luismiguelgp