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El balón de Fútbol Americano y sus cambios en el tiempo

Por Luis Miguel Guerrero

Desde su primer juego, celebrado en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey el 6 de noviembre de 1869, el Fútbol Americano ha sido un deporte en constante evolución.

En sus inicios y debido en gran parte a la forma del balón, los pases al frente no eran muy comunes, a pesar de que estos fueron contemplados en el reglamento de 1906.

El balón utilizado en el primer juego fue redondo, como una pelota de fútbol. Era difícil de transportar y de lanzar.

A partir de 1874, se usó una pelota de rugby en un juego entre el McGill University Foot-Ball-Club y el Harvard University Football Club. Este nuevo balón parecía una sandía, pero no era más fácil de lanzar que la redonda. Sin embargo, promovió el uso de los pases laterales y los saltos cortos.

En 1912, el nuevo reglamento para el fútbol colegial incluyó el cambio de la pelota en forma de sandía a una versión de gran tamaño del ovoide actual. El cambio pronto fue adoptado por las ligas profesionales.

1912

Ese nuevo balón pesaba entre 14 y 15 onzas, su eje largo media entre 28 y 28 1/2 pulgadas y su eje corto (alrededor del centro) entre 22 1/2 y 23 pulgadas. Sin embargo, y al igual que su antecesor, seguía siendo difícil llevarlo y correr al mismo tiempo. El Americano se volvió un juego terrestre, en donde la jugada ofensiva más común era la del corredor avanzando acompañado de un montón de bloqueadores.

La creación de la American Professional Football Association en 1920 (que cambió su nombre a National Football League dos años después) trajo consigo un nuevo balón: el Spalding J5-V, con un diseño más similar al de la actualidad. A principios de la década de los 30, el J5-V fue conocido como “The Duke”, en honor a Wellington Mara, hijo del dueño de los Gigantes de Nueva York.

spalding

En 1934, un cambio en el reglamento redujo más el balón en los extremos y en el medio, dando como resultado el balón moderno. Este nuevo ovoide, de diseño más elegante, hizo que fuera mucho más fácil de manejar, especialmente para los quarterbacks.

Se le atribuye a Hugh “Shorty” Ray, en ese momento oficial de fútbol universitario , y posteriormente jefe de arbitraje de la NFL, el diseño del balón actual.

De 1941 a 1970, y desde el 2006, el balón oficial de la NFL ha sido “The Duke” de la marca Wilson, que le compró el nombre a Spalding a principios de los 40.

Por su parte el J5-V fue el balón oficial de la AFL durante toda la existencia de esta, hasta su fusión con la NFL en 1970.

NO TODO ES FÚTBOL 19/04/20

BÉISBOL EN PELIGRO – Al igual que varias organizaciones deportivas estadounidenses, las Grandes Ligas se han visto seriamente afectadas por la pandemia del coronavirus. Las pérdidas económicas para la Major League Baseball (MLB) son multimillonarias, y se calcula que dos mil millones de dólares en ingresos están en riesgo por el retraso de la temporada 2020.

Una de las principales propuestas para rescatar la temporada es la de jugar en estadios a puerta cerrada, lo cual se traduciría en una pérdida aproximada de 3,200 millones de dólares, que -según los expertos – representan el 30% de las ganancias que Grandes Ligas tuvo en el 2019.

La otra posibilidad, y que luce aún más compleja, es la de que todos los equipos jueguen en Arizona, también a puerta cerrada. Es muy complicado que esta idea prospere, ya que significaría aislar a organizaciones completas (jugadores, entrenadores, directivos, administrativos, y hasta guardias y choferes) para evitar la propagación del COVID-19.

Lo cierto es que, de acuerdo con cálculos y con la petición del propio presidente Donald Trump, la reanudación de las actividades deportivas profesionales en Estados Unidos está programada para finales de agosto o principios de septiembre. Particularmente, el margen de tiempo para Grandes Ligas quedará muy ajustado, y es casi un hecho que presenciaremos la temporada más corta de su era moderna.

Y EN MÉXICO – La situación luce más esperanzadora para la Liga Mexicana de Béisbol. Y es que, a decir de su presidente Horacio de la Vega, existen menos dificultades para hacer ajustes en el calendario: “Podemos iniciar incluso a finales de agosto, principios de septiembre, entonces no estaría en riesgo la temporada”, dijo el mandamás del organismo en días pasados.

Hay que recordar que hace dos años, la liga experimentó con dos torneos en la misma temporada, iniciando el segundo certamen en julio de 2018. De tal forma, y descartando ya el calendario de 102 partidos, la propuesta de 51 juegos parece ser la más viable para rescatar el certamen de béisbol doméstico de este año.

Twitter @luismiguelgp