El empate del León ante Querétaro en cinco puntos

Por Luis Miguel Guerrero

1.- No mejora el León, y eso es más que evidente. Venir de ganarle al Mazatlán muy poco indica, cuando en tu cancha tienes un desempeño tan pobre. Luego del empate ante Querétaro este domingo, el conjunto verdiblanco sumó tres partidos sin ganar en casa, pero más allá del resultado, preocupan las formas. La escuadra esmeralda sigue en lo mismo: poca profundidad, escasas llegadas ante el marco rival, constantes centros “a la olla” desde los costados, y deficiencias al momento de defender. El equipo leonés luce desangelado, sin idea futbolística y con poca motivación desde el banquillo. La imagen de Ariel Holan haciendo “changuitos” antes del penal de Mena es tristísima, y habla de un hombre al que se le han acabado los argumentos y que, en medio del desánimo, recurre a invocar a la suerte de la manera más infantil. Cierto es que los números siguen respaldando al argentino, y que la mediocridad del torneo mexicano permite que cualquier escuadra sea campeona, pero jugando así, el panorama no luce muy promisorio para el conjunto verdiblanco.

2.- Partido a partido, Cota sigue siendo el mejor esmeralda en la cancha. Y aunque a todos nos agrada ver que el guardameta leonés esté viviendo un gran momento, el hecho de que Rodolfo sea el elemento más destacado solamente habla del mal trabajo realizado a nivel defensivo. Constantemente, y desde hace varias jornadas, la zaga leonesa batalla con los contragolpes de los rivales, y Querétaro dejó evidencia de lo anterior con el gol anotado por Pablo Barrera. La dupla central integrada por Kagelmacher y Tesillo no termina de entenderse, y en las laterales ni Mosquera ni Villa tuvieron la mejor de sus tardes. A pesar de no ser un equipo ofensivo, Querétaro tuvo las oportunidades más claras del encuentro, y eso es muy preocupante para la causa esmeralda.

3.- Hay elementos leoneses que continúan muy por debajo de su nivel. Ángel Mena y Jean Meneses han dejado de pesar en el ataque verdiblanco, y ante Querétaro produjeron muy poco al frente. Mena tuvo la fortuna de que el penal en favor del León se repitiera, luego de la deficiente ejecución en la primera oportunidad. La dupla ex camotera, integrada por Santiago Ormeño y Omar Fernández ha resultado ser una auténtica decepción, y ninguno de los dos tiene un aporte real en el ataque esmeralda. El conjunto de Holan extrañó en esta ocasión a Victor Dávila, que está convertido en el referente leonés al frente. Y si bien la entrada de Luis Montes hizo que el desempeño de la media cancha mejorara ligeramente en la segunda mitad, el aporte del juarense no fue suficiente para cambiar el accionar colectivo de los Verdes.

4.- El trabajo del silbante Guillermo Pacheco dejó mucho que desear. El sonorense permitió el juego ríspido desde muy temprano en el encuentro, y su desempeño no dejó conforme a ninguno de los dos equipos. Mientras que los queretanos se quejaron por el penal repetido y la expulsión del técnico Cristante, los locales reprocharon la gran cantidad de patadas repartidas por los visitantes, y que no recibieron sanción. A Pacheco le salió lo novato y se le fue el partido de las manos, y los 10 minutos de reposición al final del cotejo parecieron excesivos.

5.- Injustos fueron los abucheos de un sector del público sobre el joven Oscar Villa. El lateral leonés, que al igual que el resto de sus compañeros no tuvo un buen desempeño, tuvo una tarde difícil por la lateral, y mostró poco entendimiento con Omar Fernández en ese sector. Fidel Ambriz, el otro novato, tampoco ofreció la mejor de sus actuaciones, y acusó cansancio luego de su participación con el seleccionado nacional sub 20. Aunque cada aficionado tiene derecho a expresar su opinión, se esperaría que los canteranos fueran arropados por los seguidores leoneses. Esa misma tribuna que en el pasado ha reventado a jugadores como Jaime López o Ulises González, debería saber que los elementos jóvenes poco pueden hacer ante un funcionamiento colectivo tan deficiente.

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¿Quién fue el primer jugador afroamericano en la NBA?

Por Luis Miguel Guerrero

En su primer año de existencia (1949), la National Basketball Association (NBA), estuvo integrada exclusivamente por jugadores caucásicos.

A pesar de que algunas ligas profesionales estadounidenses ya habían incluído a jugadores de raza negra anteriormente, tanto la Basketball Association of America y la National Basketball League (circuitos que se fusionaron en 1949 para dar lugar a la NBA) no habían incluido a ningún basquetbolista de raza negra en alguno de sus equipos.

Fue hasta el 31 de octubre de 1950, cuando los Capitols de Washington incluyeron en su roster a Earl Lloyd, jugador afromericano originario de Jim Crow, Virginia, y quien era estrella del equipo campeón universitario, West Virginia State.

Unirse a un equipo integrado solo por blancos fue intimidante, recordó alguna vez Lloyd, pero sus compañeros de equipo, la mayoría de los cuales habían jugado en equipos universitarios integrados, fueron amables con él. Sin embargo, algunos fanáticos fueron menos amables, y los insultos raciales

En esa misma temporada, también debutaron los afroamericanos Chuck Cooper, con los Celtics de Boston; y Nat Clifton (ex jugador de los Globetrotters) con los Knicks de Nueva York, pero dichos conjuntos iniciaron actividad hasta noviembre, convirtiendo a Lloyd en el primero de los tres.

Después de siete juegos con los Capitols, Lloyd fue reclutado por el ejército y enviado a Corea por dos años. Cuando volvió a los Estados Unidos, los Capitols habían quebrado, por lo que fue contratado por los Nationals de Syracuse (que luego se convirtieron en los 76ers de Philadelphia), en donde colaboró para conquistar el campeonato de 1955.

Finalizó su carrera de nueve temporadas jugando en Detroit, con los Pistons. Después de retirarse como jugador, se quedó a vivir en la “Ciudad Motor”, trabajando como cazatalentos y después como entrenador asistente de los Pistons. En 1970, se convirtió en el primer entrenador en jefe de raza negra de tiempo completo en la liga, dirigiendo a Detroit durante un año.

Lloyd fue inducido al Salón de la Fama en 2003. Falleció a los 86 años de edad, en 2015.

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