El triunfo del León sobre Toluca en cinco puntos

1.- El mérito de Nacho Ambriz es jugar ante Toluca con lo mejor que tiene -salvo con Iván Ochoa, cuya presencia es forzada ante las ausencias por lesión-. El técnico leonés sabía que este era un partido en el que no se podía conceder nada, y al decidir enfrentar a Toluca sin hacer experimentos, el accionar en el equipo volvió a ser óptimo. Por momentos, pudimos ver al León agradable, ofensivo, vertical, y de toque excelso. Y aunque habrá quien diga que el rival permitió hacer eso, también recordemos que equipos igual de malitos habían hecho ver mal a los Verdes.

2.- Ismael Sosa y Joel Campbell le dan otra dimensión al ataque leonés, y eso quedó demostrado ante Toluca. Ambos elementos marcan diferencia, y en el caso particular de Sosa, su movilidad resulta de gran aporte. No menos importantes son las incursiones del tico por el costado derecho, en donde suele mantener preocupada a la zaga rival. Con estos dos en el once titular, tanto Mena como Macías quedan ubicados en los sitios donde mejor juegan, y eso se nota.

3.- La gran figura del partido se llama Alfredo, y se apellida Talavera. El cancerbero choricero tuvo grandes atajadas, y su destacada actuación impidió que su equipo se llevara una goleada de escándalo.

4.- En la parte negativa, resulta increíble que un equipo tan limitado como Toluca haya tenido oportunidades tan claras ante el arco esmeralda, y solo la intervención de Cota y la mala decisión de Pardo, impidieron que los Choriceros se hicieran presentes en el marcador cuando el encuentro estaba aún 1-0. Esos son los descuidos defensivos a los que tanto se ha hecho referencia toda la temporada.

5.- Pocos jugadores en la historia del León han logrado que el estadio entero coree su nombre, y en el partido ante Toluca, Nacho González ingresó a ese selecto grupo. El histórico defensivo esmeralda volvió a estar en un partido oficial, y eso resultó emotivo para todos los aficionados verdiblancos. Si Nacho puede retomar el nivel que siempre le caracterizó, aportará mucho al conjunto leonés de cara a la “Fiesta Grande”.

Twitter @luismiguelgp

NO TODO ES FÚTBOL 08/11/19

EL POLÉMICO CANELO – Ódialo o quiérelo, pero con Saúl Álvarez no hay medias tintas. El sábado pasado, el boxeador tapatío conquistó su cuarto cetro mundial en diferentes categorías, venciendo al ruso Sergey Kovalev por nocaut técnico en el onceavo round, y desatando inmediatamente -y como es una costumbre cada que pelea- la polémica entre sus seguidores y detractores.

¿Qué tiene el “Canelo”, que es capaz de crear tanta controversia cada que sostiene un combate?

Álvarez es indudablemente uno de los mejores boxeadores del momento, y su récord de 53-1-2 con 36 nocauts lo deja en claro. El problema tiene que ver con sus inicios, y con el hecho de que quienes lo manejaban intentaron hacerlo “ídolo” de manera forzada y prematura. De tal forma, se quiso venderle al público la idea de que el pelirrojo estaba destinado a ser el sucesor de Julio César Chávez, y que era un púgil que marcaría época. Sin embargo, los auténticos seguidores del boxeo -a quienes difícilmente se les puede engañar- inmediatamente supieron que, aunque tenía mucho potencial, el camino de Álvarez estaba totalmente allanado, y que su imagen poco a poco se inflaba con un desfile de costales que se paraban frente a él.

Esto quedó de manifiesto cuando aquel 13 de septiembre de 2013 se enfrentó al elusivo y colmilludo Floyd Mayweather. El estadounidense hizo ver mal al “Canelo”, y -al menos en ese momento- quedó demostrado que Álvarez no era el gran boxeador que muchos pensaban.

Saúl y sus promotores aprendieron de esa amarga experiencia, y aunque los “bultos” siguieron siendo parte de su camino a la cima, también mejoró notablemente en su técnica: Álvarez es en la actualidad uno de los mejores en el contragolpe y en el golpeo al cuerpo.

Después de aquel revés, el “Canelo” ha sido capaz de conquistar 4 cinturones en tres categorías más, y su contrato millonario del 2018 con la empresa DAZN por 365 millones de dólares, lo convirtió en uno de los deportistas mejor pagado en el mundo.

Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, nos queda claro que Álvarez nunca será ídolo.

Su actitud soberbia ante los rivales, su falta de humildad y de carisma, y el hecho de mostrarse siempre retador ante las críticas, han hecho que un sector de la afición mexicana no lo quiera. Para colmo, y en estos tiempos de tanta polarización en nuestro país, sus seguidores –intolerantes e igual de retadores que él- sostienen la absurda teoría de que todo aquel que ose criticarlo “es un envidioso y mal mexicano”. Sostener ese argumento es mezclar la gimnasia con la magnesia.

Con toda seguridad, Álvarez seguirá venciendo rivales, rompiendo records y ganando millones. Pero también estamos seguros de que jamás ocupará un nicho entre los grandes ídolos del boxeo mexicano (Macías, Olivares, Chávez y quizás Márquez); el “Canelo” nunca estará en esos espacios reservados para quienes los aficionados deciden colocar porque se lo merecen, no porque alguien quiera convencerlos de que tienen que estar ahí.

Y es que, como decían los antiguos, “los ídolos nacen, no se hacen”.

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